Según las directrices clínicas publicadas, la mayoría de las mujeres necesita solo unas evaluaciones básicas antes de iniciar la terapia de reemplazo hormonal (TRH): control de la presión arterial, evaluación mamaria actualizada y análisis de sangre de rutina. Si la TRH es apropiada para una persona en particular depende de muchos factores de salud individuales que no pueden evaluarse únicamente a través del contenido de un sitio web.
Las pruebas esenciales
- Presión arterial — Según las directrices clínicas publicadas, la presión arterial elevada puede influir en la selección del tipo y la vía de administración de la TRH, por lo que se recomienda que los valores estén documentados antes de iniciar el tratamiento.
- Evaluación mamaria — Según el ACOG, una mamografía reciente dentro del intervalo de cribado recomendado (habitualmente a partir de los 40 años) permite establecer una línea de base antes de comenzar la TRH; este paso no necesariamente retrasa el inicio del tratamiento.
- Examen pélvico si aún tiene útero — Según las directrices actuales de NAMS, en mujeres con útero intacto es conveniente descartar patología endometrial no tratada, como sangrado anormal o fibromas, ya que estos hallazgos pueden afectar la elección entre estrógeno solo o terapia combinada estrógeno–progestágeno.
- Análisis de sangre básicos — Según la Endocrine Society, un hemograma completo, un panel metabólico básico y un perfil lipídico son útiles para identificar condiciones como anemia, disfunción renal o hepática y dislipidemia que pueden orientar la dosificación y la vía de administración.
Cuándo son útiles las pruebas adicionales
- TSH (prueba tiroidea) — Si existen síntomas que se superponen con los de la menopausia, como fatiga o cambios de peso, según las directrices clínicas publicadas se recomienda descartar disfunción tiroidea antes de atribuirlos a la transición menopáusica.
- A1C o glucosa en ayunas — Según la Endocrine Society, en mujeres con factores de riesgo para diabetes se recomienda establecer una glucemia basal; esta medición ayuda al prescriptor a seleccionar el régimen hormonal más adecuado.
- Ultrasonido transvaginal — Según el ACOG, este estudio está indicado principalmente en presencia de sangrado uterino inexplicado previo al inicio de la TRH.
Lo que usualmente NO necesita
- Pruebas de niveles hormonales — Según las directrices actuales de NAMS, los niveles séricos de estrógeno y progesterona fluctúan de manera natural y no son un criterio confiable para guiar la dosificación; la práctica clínica estándar consiste en tratar los síntomas y ajustar la dosis según la respuesta clínica.
Algunas notas prácticas
Según las directrices clínicas publicadas, la mayoría de las mujeres puede iniciar la TRH una vez completadas estas evaluaciones básicas. Si se consideran formulaciones compuestas, el prescriptor podría solicitar controles adicionales de función hepática o perfil lipídico para monitorizar la respuesta al tratamiento.
Los medicamentos compuestos no están aprobados por la FDA. No han sido revisados por la FDA en cuanto a seguridad, eficacia o calidad. Los medicamentos aprobados por la FDA deben considerarse primero cuando las opciones comercialmente disponibles satisfagan las necesidades del paciente.
Si la TRH es apropiada depende de factores de salud individuales. Un prescriptor debe determinar el mejor enfoque y las pruebas específicas necesarias según el historial médico completo del paciente.
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